Neumáticos de invierno, ¿realmente útiles o sólo una campaña de marketing?

Todo el mundo ha oído alguna vez hablar de los neumáticos de invierno. En España, la mayoría de personas piensan que no son necesarios (ni útiles), sin embargo existen estudios que no confirman esto con tanta rotundidad.

Evidentemente, la evolución en el mundo de los neumáticos en los últimos años ha sido espectacular. Cualquier tipo de neumático (de verano, invierno, bajo consumo…) ha aumentado sus prestaciones en todos los sentidos: agarre, distancia de frenado, manejabilidad, consumo… Pero los neumáticos de invierno, ¿son realmente un componente necesario?

La temperatura en la que el comportamiento de estos neumáticos es óptimo se sitúa por debajo de 7ºC. Una vez sobrepasada esta temperatura, las prestaciones de este tipo de neumáticos empeoran, y su deterioro se hace mucho más patente, por lo que obligan a un cambio a neumáticos de verano. Si bien es cierto que, con la utilización de nuevos compuestos, se está minimizando esta varianza para evitar el impacto de la temperatura en los neumáticos de invierno y, por tanto, aumentar su versatilidad. De esta forma, se están comenzando a comercializar neumáticos de invierno con temperaturas óptimas de prestaciones de diez, doce e incluso quince grados, con menor desgaste y mayor durabilidad.

Un neumático de invierno busca principalmente ser más flexible y ofrecer un mayor agarre. Tanto los flancos como el dibujo del neumático se hacen pensando en ello, al igual que el compuesto. En lo que respecta al dibujo, cumple múltiples funciones: drenan el agua que se encuentra entre el neumático y el firme. Pero en los neumáticos de invierno hay otra característica particular: tienen muchos más canales y cortes entre tacos, de forma que el neumático se adapta y agarra mejor a la carretera. Se convierte en más flexible, y es capaz de adaptarse mejor a las irregularidades del firme, consiguiendo más contacto y, por tanto, más agarre.

Pero, ¿en realidad se nota la diferencia? Al parecer sí, los neumáticos de invierno aportan más seguridad a la conducción en circunstancias complicadas. Con neumáticos de invierno, en circunstancias de nieve se pude circular con bastante seguridad, incluso a velocidades relativamente elevadas (según indican diversas pruebas). Con el neumático de invierno, en asfalto deslizante, el vehículo tracciona mejor, se mantiene mejor la trayectoria, frena mejor y, cuando las condiciones no son tan complicadas, el neumático de invierno responde. Otra ventaja es que, por ley, no estás obligado a poner las cadenas en situaciones que otros vehículos sin estos neumáticos deben ponerlas.

Por el contra, son más caros y el consumo de combustible puede aumentar. Y si las temperaturas suben por encima del límite lógico para su uso (en torno a 7ºC), es conveniente utilizar los neumáticos de verano.

En definitiva, parecen una buena alternativa para conductores que vivan en zonas que durante largas temporadas tengan temperaturas bajas o grandes precipitaciones… Una alternativa válida para aumentar al máximo la seguridad en carretera.

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