¿Y después, qué? Creando neuma-arte

Seguro que muchas veces te has preguntado dónde van a parar tus neumáticos viejos una vez los has cambiado. Como todos los residuos, siguen un complejo proceso de reciclado y/o eliminación. En muchos casos, se vuelven a reutilizar para nuevos compuestos, firmes, en la industria siderúrgica… Pero hay otros usos, más creativos y menos convencionales, con los que dar una nueva vida a los neumáticos.

Los neumáticos son un producto hecho para durar. De hecho, su vida útil (con un uso sin demasiados sobresaltos) está estimada en unos cinco años. Sin embargo, como todo, los neumáticos tienen un principio y un final y, en algún momento, hay que cambiarlos.

Cuando nos decidimos a cambiarlos, el neumático normalmente se desmantela, y los materiales que lo conforman se utilizan, como ha quedado dicho, para otros usos. Para el coreano Yong Ho Ji, el mejor uso que se puede dar a los neumáticos desechados es el artístico. Sí, arte. Crea impresionantes esculturas, a medio camino entre seres vivos y seres de ciencia ficción, con neumáticos que ya no sirven para circular.

Realizada complejos esqueletos de resina, sobre los que pega y atornilla las tiras de neumático, consiguiendo espectaculares reproducciones de músculos y expresiones, de forma que otorga vida propia a sus creaciones. Se trata de un proceso creativo complejo, cada escultura puede llevarle al artista unos tres mese de trabajo, pero el resultado sin duda es espectacular.

En primer lugar realiza un armazón, un esqueleto propiamente dicho, con hierro, madera y arcilla, que posteriormente serán cubiertos de tiras de neumático. Después hace moldes de animales, esculpe sus formas y por último las fabrica en resina.

El artista crea todo tipo de seres, que en muchos casos parecen escapados de películas de ciencia ficción, monstruos mutantes de épocas pasadas o venideras. Carnívoros, herbívoros, mutantes, híbridos… son sólo algunas de las categorías en las que clasifica sus creaciones.

La utilización de este material se explica por su utilidad: el artista encontró en el neumático el material perfecto para recrear músculos y piel, mucho más maleable que otros que utilizaba previamente.

Y parece que el experimento le ha salido bien, ya que la última obra vendida de la que se tiene constancia, es la escultura de un tiburón, vendida en la nada despreciable cifra de 145 mil dólares.

Sin duda, el resultado es espectacular, y podemos apreciar otro uso más para los neumáticos desechados… ¿Cuál será el siguiente aprovechamiento en sorprendernos?

Aquí os dejamos algunas espectaculares imágenes de las creaciones de Yong Ho Ji.

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